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¿Por qué no podía alcanzar las notas altas?
Por Aileen Nobles
Debbie vino a verme porque en su mente no podía ya alcanzar las notas altas cuando cantaba. Ella estaba en un musical y a pesar de no tener el papel principal era bastante visible. Unas semanas antes ella comenzó a tener pánico escénico, sudando y temblando cuando le tocaba cantar. Ella llevaba ya seis meses en el musical y desde el inicio no se sentía a gusto respecto a su canto en las notas altas, pero podía manejarlo. Hace como un mes comenzó a sentir pánico cuando le tocaba cantar. A pesar de que nadie le había dicho nada era un verdadero problema con el que tenía que lidiar día a día.


Cuando le pregunté si podía recordar la primera vez que tuvo este problema con las notas altas, ella dijo que cuando tenía trece años. Ella recordaba a su maestra de música diciéndole “tienes una gran voz excepto cuando tratas de llegar a las notas altas.” En ese tiempo ella estaba consciente de alguna forma que sentía que su garganta se cerraba cuando cantaba en las notas altas. Ella se forzaba a cantar una y otra vez. No había sido así cuando era más pequeña, sino que había sucedido gradualmente después de meses de lecciones de música.
A este punto parecía que era un tema muy fácil de solucionar.
Comenzamos a hacer tapping en:
“Aún cuando ante me sentía a gusto respecto a mi canto, cuando la Sra. Evans me dijo que lo hacía bien hasta que llegaba a las notas altas, perdí mi confianza, pero de todas maneras soy bastante maravillosa.Ella me quitó la confianza.
Estoy enojada con ella, toda la culpa es suya de que no pueda llegar a las notas altas.
Ella podía haber sido más positiva respecto a mi canto
Sé que ella pensaba que me ayudaba, pero en realidad no era así
Sea lo que sea que causa que mi voz desaparezca cuando es momento de llegar a las notas altas, estoy lista para solucionarlo.
Ella dijo que no podía alcanzar las notas altas y ahora realmente no puedo.
La Sra. Evans está en mi garganta; no la necesito en mi garganta. Antes llegaba a las notas altas y quiero volverlo a hacer.
Cuando le pedí a Debbie que dijera “Es tiempo para solucionarlo” enérgicamente, simplemente no parecía que estuviese lista. Ella dijo que todavía sentía algo pegado en la garganta. Lo describió como rojo, púrpura y negro. Estaba duro y pegado. Hicimos tapping en el rojo en el púrpura y en el negro y en lo duro y lo pegado de su garganta hasta que los colores cambiaron y se hizo más suave. Pero algo estaba aún ahí.
Hice que cerrara sus ojos y le pedí que buscara otra experiencia que tuviese guardada en el subconsciente que pudiese estar contribuyendo a este “problema con las notas altas y esta sensación en la garganta,”
Ella dijo que un año antes del problema de las lecciones de canto, ella había sido molestada y amenazada por un grupo de chicos cuando caminaba hacia casa desde la escuela. Ellos le habían cerrado el paso y antes que pudiese gritar uno de los niños cubrió su boca mientras los otros la toqueteaban. Ella trataba de gritar pero el sonido no podía salir.
¡Bingo! Esto estaba conectado.
Debbie tenía lágrimas cayendo suavemente mientras sentía el horror del incidente. Ella también recordaba que ella había tenido muchos sueños donde trataba de gritar y su voz no salía.
Hicimos tapping en:
“Aún cuando estaba aterrada de lo que estos niños me hacían, soy maravillosa de todas formas.
Aún cuando no podía gritar por ayuda, me amo y me acepto completamente.
Aún cuando no sabía qué era lo que me iban a hacer, y estaba aterrada, me amo y me acepto de todas formas.
Mi voz me falló
Mi voz me falló cuando la necesitaba
Estaba en una situación de miedo y no podía gritar. ¿Dónde estaba mi voz?
¿Qué tal si mi voz fuera aún fuerte pero no tuviera permiso de salir?
El tenía su mano sobre mi boca
No fue la culpa de mi voz, estoy dejando ir el miedo de no ser capaz de gritar.
Eran sólo niños jóvenes y tontos.
No sabían el daño que hacían.
Tal vez es tiempo de perdonarlos y perdonar su comportamiento.
La intensidad respecto al incidente estaba ahora difusa y ella realmente no pensaba que fuera importante.
Sólo para asegurarnos le pedí que viera la película del incidente en su mente y la intensidad estaba en dos o tres. Cuando es hora de llegar a las notas altas eso subconscientemente me recuerda del grito, sé que es totalmente distinto. Estoy a salvo ahora. Las notas altas ahora no son un grito sino un bello sonido que compartir con otros. Me perdono y perdono a mi voz por no haber sido oída cuando era joven. Ahora estoy a salvo. Tengo una bella voz, y ahora como adulto es tiempo de que mi voz sea más fuerte y más bella que nunca, dándole placer a aquellos que la escuchen.
Ahora es seguro que mi voz se escuche, es mi regalo a los demás. No tengo ninguna razón para no llegar a las notas altas. Es seguro y es tiempo ya. Ya tengo a la Sra. Evans fuera de mi garganta. Ahora tengo el grito ahogado fuera de mi garganta. Puedo llegar a todas las notas, altas y bajas con facilidad. Todo está dentro de mí, siempre ha estado, y va a estar de hoy en adelante. Mi voz fluye a través de mí como regalo del universo. Puedo estar en el escenario con total confianza. Voy a estar mejor que nunca, y estoy emocionada de que suceda
¡Lo elijo, lo permito!
Hice que volviera a ver la película de su próxima actuación en su mente… justo de la forma en que ella lo deseaba. Todo estuvo maravilloso. Debbie ha estado actuando feliz y confiadamente desde esa sesión.
Gracias EFT & Gary.
Namaste
Aileen Nobles
www.aileennobles.com
Traducido por María Elena Blanco
Una de las características más notables de la Nueva Energía es el énfasis en la necesidad de asumir totalmente la responsabilidad por la propia vida.
Esto implica muchísimas veces… dejar de hacerlo por la de los demás.
Diferenciando la compasión y el amor, encuentro que la mayoría de las personas hallan propósito, consuelo, distracción, culpa, gratificación, de todo un poco, en esto de tomar los asuntos de los otros en sus manos.
Hace unos años, una mujer vino a terapia porque no daba más, aguantando estructuras que ya no eran soportables. Me dijo que lo hacía “por su hija”. Le dije que así no funcionaba la cosa, que tenía que hacer un cambio por ella misma. “Ah, no, si es por mí, yo me pego un tiro, a mí no me interesa nada, yo no valgo el esfuerzo”.
“Ya no sé qué hacer por él/ella” es otra frase repetida. Cuando les digo: “Nada, no hagas nada”, se sorprenden o, más aún, se escandalizan. Tienen que hacer algo: proporcionar dinero; hacer de niñera o mucama; escuchar quejas y lamentos continuos; atender en enfermedades; ocultar situaciones: esto es común en las mujeres con sus esposos con respecto a los hijos: “él no se tiene que enterar de esto porque se enfurecería o le daría un ataque cardíaco o lo que sea”, de esta forma no sólo se transforman en la que carga con los secretos sino también en la que tiene el control emocional de la familia.
No sé muy bien de adónde salió esta compulsión (seguramente algún mandato religioso), pero no sirve a nadie. En primer lugar, no sirve a quien pretendemos ayudar. Los volvemos débiles, necesitados, vagos, inseguros, aprovechados. Les sacamos la oportunidad de resolver por sí mismos lo que desean, de lo que son capaces, lo que saben, lo que son en definitiva. Nunca averiguan cuán fuertes, sensibles, motivados, inteligentes, creativos podrían ser. Y, varias veces, terminan resentidos por tanta ayuda: se sienten en una posición humillante, son los que “no pueden”.
¿Por qué no nos sirve a nosotros? Porque, al estar ocupados en los demás, no nos ocupamos verdaderamente de nosotros. Alimentamos las excusas perfectas: no tenemos tiempo, dinero, ganas, sentido. Por otro lado, eso nos coloca en una posición “superior”, somos los buenos, los que saben, los que ganan puntos en el Paraíso. Y algo fundamental: nos salva de sufrir. Si el otro no sufre porque le evitamos el sufrimiento, nosotros tampoco sufriremos. Es una ilusión, por supuesto. Esta construcción inconciente termina cayéndose e igual tenemos que vérnosla con lo que deseamos evitar.
Entonces, ¿por qué no cortar con esto ya? Primero, tenemos que tomar conciencia de este juego. Aunque tendemos a estar en una u otra posición (somos los dadores o los recibidores) , alternamos los dos de acuerdo a las personas o las situaciones. Una buena reflexión es: ¿qué obtenemos en una y otra variable?
Dije juego. Seguramente, leíste que vivimos jugando juegos, pero… ¿los conoces? Me pasa con algunos pacientes que, cuando comienzo a revelarlos, aparecen las resistencias, los enojos, las incredulidades. Es lindo leer acerca de ellos, pero no es tan lindo verlos en acción. Estamos tan identificados con ellos, tan apegados, que enseguida reaccionamos emocionalmente defendiéndonos o excusándonos. Sin embargo, tenemos que conocerlos para poder soltarlos y vivir plenamente. Si no eres feliz, si estás sufriendo en algún aspecto… ¡estás jugando un juego!
Otro aspecto es que nos encanta el drama. En realidad, no sabemos vivir sin la adicción al dolor, al sufrimiento, a la lucha, a los problemas. Así es “sentirnos vivos”. Cuando recién comencé a estudiar, me di cuenta de que no sentía el cuerpo a menos que me doliera o me molestara. No sabía lo que era simplemente estar en él, percibir las múltiples sensaciones y estímulos, disfrutar placenteramente, estar en paz. Ahí, concienticé que eso mismo me pasaba a nivel emocional y mental. Ocuparnos de los problemas de los otros (o sea, sumarlos a los propios) nos da suficiente combustible como para varias vidas de drama y dolor.
Parece un poco duro… ¿Sabes?
Tienes que despertar del sueño de “pobre humano” y empoderarte como “humano divino”. Toma esto como el principal objetivo para el nuevo año. ¿Qué necesitas? Confiar en ti (en la parte divina de ti), que te abrirá los caminos. Tienes todas las herramientas que precisas. No hay nada más grande que tú. Deja de poner la mirada en el afuera y mira dentro de ti. Ocúpate de tu propia felicidad y creatividad y así contribuirás a las de los otros. Pon compasión en las interacciones de los demás, tanto como en las tuyas. Eres un ser maravilloso, digno de toda clase de abundancia.
Dios te ha creado para expandir su amor y creación.
Michael Trinsay
Woman carring others on her back

