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Nota importante:
Mientras EFT ha producido resultados clínicos notables, todavía se debe considerar como en etapa experimental y entonces los practicantes y el público deben tomar plena responsabilidad por su uso de ella. Favor de consultar con un profesional calificado de salud respecto al uso de EFT.
Relaciones Tóxicas
Teleconferencia!
"Superando Relaciones Tóxicas"
con la Dra. Goy Paz
Jueves 23 de Junio
a las 17:00 hora Quito

Posts Tagged ‘Unos’

Una de las características más notables de la Nueva Energía es el énfasis en la necesidad de asumir totalmente la responsabilidad por la propia vida.

Esto implica muchísimas veces… dejar de hacerlo por la de los demás.

Diferenciando la compasión y el amor, encuentro que la mayoría de las personas hallan propósito, consuelo, distracción, culpa, gratificación, de todo un poco, en esto de tomar los asuntos de los otros en sus manos.

Hace unos años, una mujer vino a terapia porque no daba más, aguantando estructuras que ya no eran soportables. Me dijo que lo hacía “por su hija”. Le dije que así no funcionaba la cosa, que tenía que hacer un cambio por ella misma. “Ah, no, si es por mí, yo me pego un tiro, a mí no me interesa nada, yo no valgo el esfuerzo”.

responsabilidad

“Ya no sé qué hacer por él/ella” es otra frase repetida. Cuando les digo: “Nada, no hagas nada”, se sorprenden o, más aún, se escandalizan. Tienen que hacer algo: proporcionar dinero; hacer de niñera o mucama; escuchar quejas y lamentos continuos; atender en enfermedades; ocultar situaciones: esto es común en las mujeres con sus esposos con respecto a los hijos: “él no se tiene que enterar de esto porque se enfurecería o le daría un ataque cardíaco o lo que sea”, de esta forma no sólo se transforman en la que carga con los secretos sino también en la que tiene el control emocional de la familia.

No sé muy bien de adónde salió esta compulsión (seguramente algún mandato religioso), pero no sirve a nadie. En primer lugar, no sirve a quien pretendemos ayudar. Los volvemos débiles, necesitados, vagos, inseguros, aprovechados. Les sacamos la oportunidad de resolver por sí mismos lo que desean, de lo que son capaces, lo que saben, lo que son en definitiva. Nunca averiguan cuán fuertes, sensibles, motivados, inteligentes, creativos podrían ser. Y, varias veces, terminan resentidos por tanta ayuda: se sienten en una posición humillante, son los que “no pueden”.

¿Por qué no nos sirve a nosotros? Porque, al estar ocupados en los demás, no nos ocupamos verdaderamente de nosotros. Alimentamos las excusas perfectas: no tenemos tiempo, dinero, ganas, sentido. Por otro lado, eso nos coloca en una posición “superior”, somos los buenos, los que saben, los que ganan puntos en el Paraíso. Y algo fundamental: nos salva de sufrir. Si el otro no sufre porque le evitamos el sufrimiento, nosotros tampoco sufriremos. Es una ilusión, por supuesto. Esta construcción inconciente termina cayéndose e igual tenemos que vérnosla con lo que deseamos evitar.

Entonces, ¿por qué no cortar con esto ya? Primero, tenemos que tomar conciencia de este juego. Aunque tendemos a estar en una u otra posición (somos los dadores o los recibidores) , alternamos los dos de acuerdo a las personas o las situaciones. Una buena reflexión es: ¿qué obtenemos en una y otra variable?

Dije juego. Seguramente, leíste que vivimos jugando juegos, pero… ¿los conoces? Me pasa con algunos pacientes que, cuando comienzo a revelarlos, aparecen las resistencias, los enojos, las incredulidades. Es lindo leer acerca de ellos, pero no es tan lindo verlos en acción. Estamos tan identificados con ellos, tan apegados, que enseguida reaccionamos emocionalmente defendiéndonos o excusándonos. Sin embargo, tenemos que conocerlos para poder soltarlos y vivir plenamente. Si no eres feliz, si estás sufriendo en algún aspecto… ¡estás jugando un juego!

Otro aspecto es que nos encanta el drama. En realidad, no sabemos vivir sin la adicción al dolor, al sufrimiento, a la lucha, a los problemas. Así es “sentirnos vivos”. Cuando recién comencé a estudiar, me di cuenta de que no sentía el cuerpo a menos que me doliera o me molestara. No sabía lo que era simplemente estar en él, percibir las múltiples sensaciones y estímulos, disfrutar placenteramente, estar en paz. Ahí, concienticé que eso mismo me pasaba a nivel emocional y mental. Ocuparnos de los problemas de los otros (o sea, sumarlos a los propios) nos da suficiente combustible como para varias vidas de drama y dolor.

Parece un poco duro… ¿Sabes?

Tienes que despertar del sueño de “pobre humano” y empoderarte como “humano divino”. Toma esto como el principal objetivo para el nuevo año. ¿Qué necesitas? Confiar en ti (en la parte divina de ti), que te abrirá los caminos. Tienes todas las herramientas que precisas. No hay nada más grande que tú. Deja de poner la mirada en el afuera y mira dentro de ti. Ocúpate de tu propia felicidad y creatividad y así contribuirás a las de los otros. Pon compasión en las interacciones de los demás, tanto como en las tuyas. Eres un ser maravilloso, digno de toda clase de abundancia.

Dios te ha creado para expandir su amor y creación.

Michael Trinsay
Woman carring others on her back

Perder peso: “Dios mío, ¡qué gorda estás!”

Por Kathleen Sales, CBT, CCHT

Mi cliente quería no sólo adelgazar, sino también encontrar una manera de mantener esa pérdida de peso. Había probado todos los métodos habidos y por haber y había tenido éxito en perder peso, pero siempre parecía volver a recuperarlo, además de algún kilo más.

Le expliqué durante nuestra consulta inicial que podíamos sin duda trabajar en el problema de peso y mantenimiento, pero que necesitaríamos también centrarnos en los problemas emocionales que afectaban a su vida, ya que los problemas de exceso de peso no suelen tener nada que ver con la comida. Aceptó el compromiso y nos pusimos en marcha.

Le hice las preguntas típicas sobre su peso; ¿Cuánto tiempo ha tenido un problema de peso? ¿Cuándo se dio cuenta de que tenía un problema de peso? ¿Otros miembros de su familia también tienen problemas de peso?, etc.

balanzaEntonces, de repente, su rostro empezó a tensarse al hablar de su Madrina, que la había, por así decirlo, atormentado cuando era una niña. ¡Cada fin de semana su familia se iba de viaje para ir a ver a su Madrina y Padrino y cuando nadie miraba, su Madrina le decía “Dios mío, ¡qué gorda estás!”. Tenga en cuenta que era una niña de unos 6 o 7 años. Esto siguió así hasta los 9 o 10 años.

Estas palabras que le retumbaban en la cabeza, la pusieron inmediatamente muy triste y enfadada por lo que empezamos ahí. Le pregunté qué nivel de intensidad sentía respecto a este problema y dijo “¡Ohhhh!, ¡es sin duda un 10!”. Empezamos con el Punto Sensible y le pedí que cerrara los ojos y repitiera después de mí:

• Aunque oigo estas palabras crueles Dios mío ¡qué gorda estás!… me amo y acepto profunda y completamente.

• Aunque las palabras crueles de Claire (nombre ficticio) retumban con fuerza, Dios mío ¡qué gorda estás!… me acepto completa y profundamente a mí y a mi cuerpo.

• Aunque puedo oír las palabras hirientes y crueles, Dios mío ¡qué gorda estás!… Me amo completamente y me acepto de todos modos.

A continuación hicimos tapping en lo siguiente:

• Dios mío ¡qué gorda estás!…

• Esas palabras crueles y odiosas, Dios mío ¡qué gorda estás!…

• La voz de Claire que retumba, Dios mío ¡qué gorda estás!…

• Esas palabras hirientes y crueles, Dios mío ¡qué gorda estás!…

• Dios mío ¡qué gorda estás!…

• La voz cruel y odiosa de Claire que dice, Dios mío ¡qué gorda estás!…

• Las palabras odiosas de Claire, Dios mío ¡qué gorda estás!…

• Esas palabras crueles, crueles que retumban dentro de mí, Dios mío ¡qué gorda estás!…

También hicimos los 9 pasos, puesto que empezamos con una intensidad tan alta, seguido de frases como las de más arriba con las palabras “Lo que queda de…” delante de las frases e hicimos una última serie con sólo los puntos diciendo “me amo profunda y completamente y me acepto, pase lo que pase”.

Le pedí que se quedara con los ojos cerrados y se centrara en lo que sentía por dentro. Tenía una sensación de paz. Su rostro se había sin duda animado y reflejaba los resultados del tapping. Entonces le pedí que repitiera las palabras Dios mío ¡qué gorda estás!… para ver su reacción, si es que había alguna. Lo hizo y sonrió. Dijo “¡Sólo son palabras, no tienen ningún efecto en mí! ¡Claire se ha ido!”.

En nuestra siguiente sesión le pedí otra vez que repitiera las palabras Dios mío ¡qué gorda estás!… y no ocurrió absolutamente nada. Sólo una sonrisa y un gesto de la cabeza. Durante nuestro trabajo juntas, dimos con otra persona a la que necesitaba “soltar” y cuando surgió, mi cliente dijo, “Ah, ¡qué bien!, ¿vamos a poder hacerle desaparecer como hicimos con Claire?” Lo conseguimos y fue otro resultado increíble de EFT.

Kathleen Sales, CBT, CCHT

cortesia emofree.com y eftmx.com